Resumen:
El dominio de la lectoescritura será primordial para acceder a los subsiguientes niveles de formación académica. El aprendizaje de este no es solamente el resultado de la enseñanza de la lectoescritura como un proceso instrumental, sino que requiere de habilidades y recursos psicológicos que se desarrollan desde la más tierna infancia. Los intercambios con otros, el establecimiento de vínculos, los juegos y el uso de las palabras, despliegan la capacidad narrativa y simbólica del niño y le permiten ir dando forma a su mundo y a sí mismo, construyendo una conciencia de sí y una idea del mundo. (Narvarte, 2010). Citando a Narvarte (2011), el proceso de enseñanza-aprendizaje de la escritura no se inicia con la introducción a los grafemas y a los fonemas. dicho proceso se ejercita indirectamente; previo se encuentran asociadas las actividades de esquema corporal, lateralidad, ritmo, orientación espacial y temporal, que dan paso a las nociones psico- perceptuales necesarias para la escritura y el objetivo mayor durante el nivel inicial o preescolar (Castiblanco & Gómez). Es por ello que la Neurociencia y sus diferentes disciplinas han empezado a tomar gran importancia en las diferentes áreas del conocimiento en los últimos 20 años y la educación y docencia no es la excepción.